— fresco101 fresco 101 el blog de Rafael Arribalzaga

Señora, no pise el insecto

Ya estoy a menos de 24 horas del final de mi etapa veinteañera, que dará paso sin chistar a una nueva. Soplaré las velitas, pediré grandes deseos y ya está, tendré treinta años.

Tengo mucha curiosidad por explorar mi próxima decada, porque la teoria abunda pero no me convence, siempre cabeza dura. No lo veo terrible como muchos profesan y otros practican, estoy contento y eso me da mucha satisfacción.

Según el orden predeterminado por la cultura, en teoría debería dejar de centrarme en la palabra “cambio” y tener más cerca conceptos como “sentar cabeza” o “asentarse”, no lo se, esto me sigue sonando a viejo. Nunca fui amigo de los cliches, no por llevar la contra confieso, más bien porque nunca estuve cómodo con ninguno. Sin embargo siento deseos de seguir recorriendo el camino que elegí, descubriendo, fallando y acertando, en el escenario en el que esté.

También me pregunto como interpretaré este post dentro de diez años, u otros treinta o tal vez cincuenta, aunque veinteañero me siga sonando a veraniego y seguro sentiré nostalgia por esta epoca. Para el registro me tengo que recordar a mi mismo que estoy en fresco, en la oficina, trabajando, como a mi me gusta, rodeado de las actividades diarias como un día más, aunque tal vez no lo sea.

Hoy veía a una madre preguntando a su hijo como le habia ido en el colegio y me puse a pensar, “pero esta mujer esta moldeando el pasado de un individuo del futuro…” además probablemente cada situación que viva modificará como resuelva aquel individuo algo en una situación determinada. En estereo pense que estaba medio loco pero que ver la infancia así es hermoso y complejo. Porque en rigor de verdad es como en las peliculas, cuando viajan en el tiempo a la epoca de los dinosaurios y al pisar un pequeño insecto se modifica todo el futuro.

Pense que seguramente al infante, que la madre le pregunte como le fue en la escuela le vendría barbaro, ¿y si es una cargosa? ¿y si el nenito se convierte en un nenito de mamá o en un psicotico?. De repente me agarró un miedo inexplicable porque tal vez esa pregunta de la madre cambiaría todo, transformando al nenito en un astronauta o algo nefasto como en un caudillo del futuro que hostiga a la población, y encima fui testigo de ese episodio singular y hasta consideraría histórico.

¿Cuales serán los eventos puntules de la infancia que lo hacen a uno como es? ¿cuales habrán sido en mí? ¿por que tanta fascinación de algunos con querer crear cosas?, o determinado tipo de respuestas frente a determinado tipo de situaciones, todo muy intrigante e interesante para mi viaje en subte al Microcentro.

Fueron poco más de 3650 días de veinteañero y sigo sin sacarme la costumbre de no organizar mi cumpleaños, no organizar las vacaciones, no aprenderme las calles, levantarme a las 4 de la mañana a tomar Coca-Cola, no hablar por teléfono, andar en camisa aún con un grado de temperatura y poner una canción que me gusta infinitamente hasta el hartazgo de toda mi cartogrofia social.

Agradecido estoy por todo lo que he vivido hasta ahora, a Juli con quien pienso crear una familia y a mis papás, mi hermana, mi abuela, toda mi familia al completo repartida por el planeta y por supuesto a mis amigos, a los que tengo a diario, los que están cerca y a los que están lejos, por igual. Pero señora: cuidado con lo que le dice a su hijo, cuidado con pisar el insecto, porque puede ser que salga ingobernable como yo.

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