Doña Cata, Catita, Catalina, Abu, Abuela, te amo.
Comer queso, fideos, contar cosas, llegar y saber que estás ahí esperando que llegue y llenarme el corazón. Los muñecos en tu casa, la tele, el mantel, el calorcito, me preguntas por el trabajo, por todos, me contás que preparaste, que no es lo mismo que antes, que hablaste con mami y automáticamente recorremos la historia. La calle Los Patos, el Pasaje sin Nombre, tus hermanos, el Abuelo, el sur, los trenes y no tengo consuelo.
De repente tengo nueve años, vamos de viaje y estás vos mirando por la ventana. Tengo seis años y estoy recostado sobre vos en el asiento de atrás del auto, recorres mi mano para que me duerma. Estamos los dos solos en la pileta, tengo veinte años y me contás un secreto. Un almuerzo, empanadas y pasta, postre y charla, eterna. Estamos en tu cocina escuchando el programa de radio, tu cocina es perfecta porque es tu cocina. Estoy en el piano y grabo un cassette para que te lo den junto con una cartita. Tu consejo, tu mano, tu mirada, tu pregunta, tu abrazo, tu beso, tu mundo es amor.
Siempre el que se iba era yo, no vos. Hoy es el día más triste de mi vida. Sigo siendo tu nieto. Hay que tener tu bondad y generosidad para hacerme sentir como vos me haces sentir. Ojalá pueda algún día convertirme en esa persona. Abuela te amo con toda mi alma. Te voy a encontrar.
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